Las inundaciones relámpago, también conocidas como inundaciones repentinas o flash floods en inglés, son un evento meteorológico muy peligroso. El motivo, la rapidez, la violencia y la relativa impredictibilidad con la que se desencadenan, lo que hace que el tiempo para activar protocolos de emergencia sea muy limitado.

Pero conociendo qué son y cómo se desarrollan, podemos implementar mecanismos que contribuyan a reducir sus efectos. Al fin y al cabo, cuanto más sabes de tu adversario, más recursos puedes poner en práctica para hacerle frente.

Inundaciones repentinas: conociendo al enemigo

Las inundaciones relámpago o repentinas, según la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), se corresponden con rápidos aumentos del nivel del agua en arroyos o corrientes por encima del nivel de inundación. Es un fenómeno frecuente en áreas de montaña sometidas a lluvias intensas o rápidos deshielos o en zonas normalmente secas. De hecho y en el caso de Europa, las 3 zonas con mayor potencial para el desencadenamiento de este fenómeno son (1).

  • La zona mediterránea, donde las ramblas habitualmente secas cobran un protagonismo especial. Es más, se estima que aproximadamente el 70 % de los sistemas fluviales del sur y este de España son corrientes efímeras (2).
  • La región alpina mediterránea, caracterizada por una orografía accidentada.
  • El interior de Europa continental.

No obstante, debe quedar claro que una inundación súbita puede desatarse casi en cualquier lugar, desde un entorno natural a una zona urbana cuyo sistema de alcantarillado se ve desbordado por unas lluvias intensas.

¿Por qué las inundaciones relámpago son tan peligrosas?

Este tipo de avenidas torrenciales son, por naturaleza, veloces, destructivas y bastante impredecibles. Normalmente, suelen sucederse en un período de tiempo inferior a 6 horas. No obstante, este espacio temporal está condicionado por el medio o el evento propiciatorio como veremos más adelante.

Comparativa de dos fotografías tomadas en un cauce de Zarvraggia (Suiza) el 18 de julio de 1987. La imagen derecha fue tomada 15 minutos después de la izquierda, pudiendo observarse la ola de avance. Fuente: Swiss Federal Office for the Environment (extraído de APFM, 2007)

Las citadas características hacen que los tiempos de respuesta sean muy reducidos. De ahí que estas inundaciones súbitas supongan enormes pérdidas tanto materiales como, en muchas ocasiones, humanas. Ejemplo de estas consecuencias, los más de 3 000 millones de la región de Aude en 1999 o los 1 200 millones de euros en pérdidas que supuso la inundación repentina sufrida en el departamento francés de Gard en 2002 y que luego veremos con un poco más de detalle.

Condicionantes y situaciones que elevan el riesgo de una inundación relámpago

Entre las principales circunstancias y episodios que incrementan el riesgo de una inundación de tipo torrencial podemos distinguir:

  • Orografía del terreno, especialmente las zonas con pendientes pronunciadas, que determinan la velocidad que puede alcanzar el agua.
  • Densidad de la vegetación, que suele contribuir a reducir la cantidad de agua que discurre libremente sobre una superficie.
    Lluvias intensas resultantes de procesos convectivos. El riesgo se acrecienta si la zona presenta acúmulos de nieve que se ven sometidos a un rápido deshielo o si existen algún tipo de represamiento artificial o natural que, llegado el momento, se rompe y libera un gran volumen de agua, como puede ocurrir en el caso de los lagos glaciares.
  • Fallos en infraestructuras hidráulicas que llevan a su rotura.
  • Capacidad de absorción del suelo, que puede encontrarse saturado por precipitaciones anteriores. En relación con este condicionante, merece una mención especial el efecto impermeabilizante que suelen generar los incendios forestales o la presencia de pavimentos no porosos que facilitan la escorrentía.
Diferencia entre la cubierta natural del suelo y varios tipos de superficies impermeables en áreas urbanizadas. Fuente: Saraswat, Kumar & Mishra, 2016 (3)

Todas estas situaciones, que pueden producirse de forma aislada o conjunta, hacen que la monitorización de los cursos de agua sea una tarea fundamental, especialmente en las áreas con mayor riesgo.

En este sentido, los programas de vigilancia como Copérnico y el European Flood Awareness System (EFAS) han mejorado la disponibilidad de datos. No obstante, gran parte de las flash floods se circunscriben a áreas pequeñas, inferiores a 500 km2 y con muchas cuencas que no superan los 100 km2, como señalan Penna, Borga & Zoccatelli (4). Así que en estas zonas, es útil complementar la información satelital con datos procedentes de sistemas de control sobre el terreno.

Esta es justamente la labor que desempeñan las redes de vigilancia instaladas por Arantec en el río Garona o la cuenca del río Sió. La creciente intensidad de los episodios de clima extremo está convirtiendo estos sistemas en un elemento muy importante dentro de las estrategias de gestión de emergencias. Fue un aspecto que ya puso de manifiesto, por ejemplo, el proyecto europeo ANYWHERE en el que participó Arantec. Al fin y al cabo y además de la función de alerta temprana, también recopilan datos que posteriormente sirven para analizar con mayor detalle las particularidades de cada evento. Y este trabajo, fundamental para entender mejor cómo se producen las inundaciones relámpago, es una necesidad que a día de hoy no se puede acometer en muchas zonas por una falta de monitorización (5).

Las inundaciones relámpago que han marcado un antes y un después: aprendiendo de los errores

El objetivo de este epígrafe no es recurrir al morbo, sino aprender. Al y al cabo, los episodios de avenidas torrenciales también ofrecen valiosas lecciones y su análisis contribuye al conocimiento de las circunstancias que las desencadenan.

Así que vamos a hacer un breve repaso a algunos de estos fenómenos que forman ya parte de la historia colectiva de muchos pueblos y ciudades.

Montserrat (Catalunya), 10 de junio de 2000

El 10 de junio de 2000, unas intensísimas lluvias centradas en las cuencas de los ríos Llobregat, Besós, Francolí y Riera de la Bisbal ocasionaron graves inundaciones, desprendimientos y avalanchas de escombros (debris flows). Los daños más notables se registraron en el entorno del Monasterio de Montserrat (720 m.s.n.m.), donde diversas infraestructuras quedaron destruidas por la fuerza del agua y 500 personas tuvieron que ser evacuadas de urgencia.

Las precipitaciones registradas durante este evento destacan por su intensidad, con numerosas localidades que excedieron los 100 mm en 1 hora y una cantidad máxima acumulada de 224 mm en menos de 24 horas (6).

Como se puede apreciar en el vídeo adjunto, el fenómeno se originó a partir de un sistema convectivo detectado en la noche del 9 de junio que se vio reforzado por la presencia de aire húmedo y caliente cerca de la superficie terrestre.

El suceso originó pérdidas valoradas en más de 65 millones de euros y cinco víctimas mortales.

Departamento de Gard (Francia), 8-9 septiembre de 2002

Este episodio de inundaciones repentinas se originó a consecuencia de un sistema convectivo de mesoescala, considerado en algunos foros como la “reina de las tormentas” y que suele formarse en el arco mediterráneo.

Tal y como detallan Delrieu et al (6), los boletines informativos emitidos por Meteo France, debido a la escasa resolución de la información, subestimaron la cantidad de precipitación y predijeron de forma errónea la posición de la tormenta, desplazándola 100 km. De hecho, los registros de lluvia relacionados con este evento están entre los más elevados de la región, con valores máximos en 24 horas de 600-700 mm.

Estas inundaciones, como ya hemos comentado anteriormente, originaron pérdidas por valor de 1200 millones de euros, cobrándose la vida de 24 personas.

Conclusión

Las inundaciones relámpago son uno de los fenómenos más destructivos, especialmente en el área del Mediterráneo. La rapidez con la que se desencadenan, lo difícil que es predecirlas y la fuerza que desatan hace que la monitorización vía satélite complementada por sistemas de control a pie de cuenca sea una de los mecanismos de vigilancia más efectivos.

Las soluciones que ofrecemos desde Arantec no frenan las inundaciones, una posibilidad solo al alcance de costosas medidas estructurales. Pero confiar en medidas no estructurales como nuestro SmartyRiver también puede ayudar a salvar muchas vidas.

Fuentes consultadas:

  • (1) Norbiato, D.; Borga, M.; Degli Esposti, S.; Gaume, E.; Anquetin, S. (2008). Flash flood warning based on rainfall thresholds and soil moisture conditions: An assessment for gauged and ungauged basins. Journal of Hydrology 362(3-4), 274–290. https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2008.08.023
  • (2) Camarasa-Belmonte, A.M. 2021.Flash-flooding of ephemeral streams in the context of climate change. Cuadernos de Investigación Geográfica 47, http://doi.org/10.18172/cig.4838
  • (3) Saraswat, C., Kumar, P., & Mishra, B. K. (2016). Assessment of stormwater runoff management practices and governance under climate change and urbanization: An analysis of Bangkok, Hanoi and Tokyo. Environmental Science and Policy, Vol. 64, pp. 101–117. https://doi.org/10.1016/j.envsci.2016.06.018
  • (4) Penna, D., Borga, M., & Zoccatelli, D. (2013). 7.9 Analysis of Flash-Flood Runoff Response, with Examples from Major European Events. Treatise On Geomorphology, 95-104. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-374739-6.00153-6
  • (5) Gaume, E., Bain, V., Bernardara, P., Newinger, O., Barbuc, M., & Bateman, A. et al. (2009). A compilation of data on European flash floods. Journal Of Hydrology, 367(1-2), 70-78. https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2008.12.028
  • (6) Llasat, M., Rigo, T., & Barriendos, M. (2003). The «Montserrat-2000» flash-flood event: a comparison with the floods that have occurred in the northeastern Iberian Peninsula since the 14th century. International Journal Of Climatology, 23(4), 453-469. https://doi.org/10.1002/joc.888
  • (7) Delrieu, G., Nicol, J., Yates, E., Kirstetter, P., Creutin, J., & Anquetin, S. et al. (2005). The Catastrophic Flash-Flood Event of 8–9 September 2002 in the Gard Region, France: A First Case Study for the Cévennes–Vivarais Mediterranean Hydrometeorological Observatory. Journal Of Hydrometeorology, 6(1), 34-52. https://doi.org/10.1175/JHM-400.1
  • (8) Gaume, E., Livet, M., Desbordes, M., & Villeneuve, J. (2004). Hydrological analysis of the river Aude, France, flash flood on 12 and 13 November 1999. Journal Of Hydrology, 286(1-4), 135-154. https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2003.09.015

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